El éxito del referéndum kurdo pone en jaque a la región

“Por primera vez nos sentimos libres en nuestra propia tierra. La gente se siente feliz y no han cesado las celebraciones”, explica Yusuf, un ciudadano de Erbil a CISDE.

El Kurdistán iraquí celebró este lunes un referéndum de independencia en medio de una fuerte tensión social y política con el Gobierno Central de Bagdad y los países vecinos: Turquía e  Irán, que temen que las ansias de independencia se propaguen con más fuerza por la región. “El referéndum kurdo es una declaración de guerra a la unidad del país”, aseguró el vicepresidente iraquí, Nuri Al Maliki.

Según fuentes locales, hasta 4.140 observadores -de los cuales 140 eran internacionales- y 320 periodistas se trasladadon hasta la capital de la región, Erbil, para seguir el evento. La cita tuvo lugar en los 1.400 colegios electorales habilitados para la ocasión. “Se ha hecho un trabajo excelente. Se ha podido votar pacíficamente. Lo que querían era un referéndum libre y abierto y así ha sido”, aseguró Franz Obermayr, representante austriaco en el Parlamento de la Unión Europea y observador en estos comicios.

En conjunto la participación en el referéndum por la independencia del Kurdistán iraquí fue un éxito rotundo. Según el canal de noticias kurdo Rudaw, hasta el 78 por ciento de los habitantes censados participaron en la votación. Éxito que se reprodujo también en la disputada provincia de Kirkuk, el oasis petrolero del norte de Irak, que pese a no pertenecer a la región kurda, también votó en la consulta -la mitad de su población es kurda-. Allí, la sociedad permaneció dividida hasta el último momento: mientras los árabes prefieren no hablar, los kurdos discuten con los turcomanos, que se posicionan en contra de la independencia. De hecho, obedeciendo órdenes de Bagdad, el Ejército acudió hasta las provincias de Kirkuk, Janaquín, Majmur, Sinjar y Yalaula para asegurarse de que no se forzaba a votar a ningún detractor del referéndum.

En las próximas 48 horas se conocerán oficialmente los resultados de la votación, en los que, según los sondeos realizados, el sí’ ganará de manera indiscutible. “Cuando termine el recuento de votos, y el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, conozca los resultados, la declaración de independencia estará un paso más cerca de nosotros. Esta es nuestra primera y última oportunidad para ser libres y para aliviar la destrucción económica del Kurdistán”, comenta Yusuf, esperanzado con que el mercado de divisas, que se ha hundido en las últimas horas en la región kurda donde y el dólar está incluso más caro que en Bagdad, mejore.

Tensiones regionales

La celebración del referéndum y el tono festivo con el que se ha encarado el mismo ha dejado perpleja a una región que necesariamente tiene que posicionarse y mover ficha respecto al Kurdistán.

El pasado lunes, Turquía cerró el tráfico por el paso fronterizo de Habur en un solo sentido: desde Turquía hacia Irak. El presidente turco, Reccep Tayyip Erdogan, que mantiene excelentes relaciones con el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), llegó a amenazar con cerrar la válvula del oleoducto que transita por el norte de Irak: “la válvula la tenemos nosotros y están acabados en el momento en el que la cerremos. Podríamos llegar por sorpresa y de noche. Lo hicimos en Siria con la Operación Escudo del Éufrates”. Sin embargo, la prioridad del Gobierno de Ankara ahora es negociar cuáles serán los canales por los que adquirirá el petróleo del norte de Irak.

Por su parte, Irán, que también ha cerrado la frontera terretre con el Kurdistán iraquí, canceló además todos los vuelos con destino u origen al Kurdistán. “Ellos han decidido luchar -explica Yusuf en referencia a los Gobiernos regionales que se oponen a la independencia- pero nosotros no estamos respondiendo. Es necesario esperar a conocer los resultados y a que aceptemos al Gobierno en el Kurdistán. Después, tienen dos opciones, pueden aceptar nuestra soberanía o podemos combatir”, explica con con la misma determinación con la que tantos otros ciudadanos kurdos lo se expresan. Una convicción heredada de los tiempos de los desplazamientos forzados  y los ataques con armas químicas que sufrieron durante las décadas de gobierno de Sadam Husein.

 

*** Artículo publicado en Observatorio CISDE ***

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