Irán elige presidente en medio de una grave crisis económica

A las puertas de las elecciones presidenciales, que tendrán lugar el próximo 19 de mayo, el panorama electoral iraní se disputa en medio de una grave crisis económica que arrastra el voto hacia los sectores más conservadores. Por su parte, el actual presidente y candidato centrista a la reeleción, Hasán Rouhani, lucha por mantenerse a la cabeza de las encuestas.

Si consideramos a Irán como un único bloque político, la elección de un presidente determinará quién dirigirá el país durante los próximos cuatro años. Además, cualquiera de los candidatos desempeñará un papel esencial en la sucesión del guía supremo, Ali Khamenei, gravemente enfermo. Los comicios que tendrán lugar esta semana son cruciales para la República, que desde 1979 vive sumida bajo un inamovible régimen islamista que podría estar resquebrajándose.

Según un estudio del United States Institute of Peace, el 42% de los votantes apoya al actual presidente, Rouhani, pero, por detrás de él y a pocos puntos de diferencia, se encuentra el ayatollah Ebrahim Raisi, presidente de la fundación Shrine, el segundo mayor conglomerado económico del país. Es un hombre del régimen como muestra el turbante negro que acompaña a su sobria vestimenta. Raisi forma parte del Ahl al-Beit, es decir, los considerados descendientes del imán Ali. Solo aquellos con tal linaje -aseguran los más ortodoxos- están comprometidos con el régimen. De hecho, Raisi pertenece a la generación más joven y radical khomeinista.

Procurador de profesión, es uno de los cinco hombres que recibió el permiso del ayatollah Khomeini, líder de la Revolución Islamista de 1979, para imponer penas de muerte sin necesidad de seguir los cauces legales. En 1988 Raisi formó parte del escuadrón de la muerte que ordenó la ejecución de 4.000 presos políticos en tan solo un fin de semana. Raisi además, suma el apoyo de los seguidores de Muhamad-Baqer Qalibaf, alcalde de Teherán y la tercera fuerza política de estas elecciones. A tres días de celebrarse los comicios Qalibaf anunció su retirada de la carrera electoral lo que supone que el ala conservadora se alinea como una única fuerza política que pretende derrotar al progresista Rouhani.

“Estas elecciones sirven para decirles a aquellos que practican la violencia y el extremismo que su era ha terminado”, advirtió el presidente el pasado 8 de mayo a su oposición. Las redes sociales se han convertido en el mejor aliado de Rouhani. Desde su cuenta de Instagram, el líder centrista ha conseguido movilizar el voto femenino: “ganamos la revolución porque las mujeres salieron a la calle. Si esta vez acuden a las urnas, ganaremos de nuevo”. Este post consiguió más de 90.000 likes en la cuenta oficial de presidente.

Aunque es la juventud la gran apuesta del actual presidente. Los sectores reformistas han vuelto la mirada hacia el Rouhani que ha prometido de nuevo -en 2013 también planteó esta propuesta como parte de su programa electoral- conseguir la liberación de Mir Hosein Musaví y Mehdi Karrubi, ambos dirigentes del progresista Movimiento Verde, que se encuentran bajo arresto domiciliario desde el año 2009. Junto a las fotografías de los líderes reformistas y junto a la fotografía del expresidente iraní Mohamad Khatamí -la reproducción de su imagen está prohibida a día de hoy en los medios de comunicación iraníes-, Rouhani se ha ganado el voto joven. La última baza de un líder que deja a un país en quiebra.

La economía es el talón de Aquiles de Irán. A un paso de las urnas el índice de paro supera el 12% y el porcentaje de población joven desempleada roza el 30%. Realmente la de Rouhani no ha sido una buena legislatura a nivel nacional, y podría pasar a ser el primer presidente que no consigue renovar su mandato por segunda vez consecutiva. De hecho, si ninguno de los candidatos superara el 50% de votos escrutados el próximo viernes, los 55 millones de electores iraníes serán llamados de nuevo a las urnas el 26 de mayo, donde deberán decidir entre las dos fuerzas principales.

“El verdadero problema de Irán es económico, no tiene buenas relaciones con prácticamente ningún país desarrollado del mundo. Hablamos de la situación política de Irán pero su situación económica no es buena y al final, la economía es lo realmente importante a la hora de elegir a un Gobierno”, afirma a bez.es Soheil, un joven ingeniero iraní que desarrolla su máster universitario en Ankara, Turquía.

Esta circunstancia ha sido aprovechada por la oposición de Rouhani. El conservador Raisi ha recordado durante su campaña a la opinión pública que, “cada día, nuevos talleres y fábricas están cerrando y el 50% de la capacidad industrial del país no está activa”. El candidato conservador ha prometido, además, aumentar el subsidio mensual a los más pobres en 900.000 riales (unos 25 euros), aunque no ha ofrecido detalles acerca de dónde va a sacar los fondos.

A finales de año Irán podría superar el 50% de inflacción, según afirma el Comité Islámico de Economía de Majilis. Cientos de empresas privadas se han declarado en quiebra, la imagen opuesta de lo que el acuerdo nuclear prometía: enriquecimiento. Concretamente la inversión extranjera que el acuerdo nuclear con Estados Unidos ha atraído a Irán es una suma de resultado cero. La República es hoy más pobre que hace cuatro años.

Mientras Rouhani, que insiste en seguir adelante con el acuerdo nuclear, vaticina la reapertura de fábricas a lo largo del país, Raisi, por su parte, recuerda a sus seguidores que, “si la Administración iraní sigue creando puestos de trabajo al ritmo actual necesitará de 10 años para solventar el problema del desempleo”. Sin duda, el desanimo y la consternación de la juventud iraní -la edad media no supera los 30 años y la población menor de 35 años es el 75% de los 80 millones de habitantes de Irán- es uno de los grandes dilemas a los que la nueva Administración entrante habrá de hacer frente. Gane quien gane, se lamenta Soheil, “nada cambiará. Particularmente quiero continuar con mis estudios de doctorado fuera del país por dos razones, la primera no quiero ser forzado a realizar el servicio militar, la segunda es que no veo un futuro, para mi familia ni para mi, a día de hoy en Irán”.

 

*** Artículo publicado en Bez.es ***

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